Alumno de Valparaíso gana tercer lugar en El Niño y la Mar

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¿De qué se nutren los pensamientos de un niño de la sierra?, ¿qué experiencias tiene a su corta edad para contar, para plasmar? Son dos preguntas que se hicieron funcionarios de la Secretaría de Educación (Seduzac) que entregaron a Sauleme el reconocimiento por haber obtenido el tercer lugar del concurso El Niño y la Mar.

En su rostro color canela y en su pantalón roto a la altura de la rodilla derecha se encuentra parte de las respuestas: expresa una sonrisa que no se difumina, que es permanente, y que incluso crece cuando juega a rodar cochecitos en el piso.

A sus 8 años, este pequeño carga bajo sus hombros el orgullo y la felicidad de Colonia Hatmasie, un pueblo que se pierde entre veredas de terracería de la Sierra Madre Occidental, de Huejuquilla el Alto, Jalisco.

Todavía hace dos años escuchaba las voces de los frondosos árboles, aprendía los colores y simbolismos de su cultura wixárika (huichol) y correteaba gallinas afuera de la casa de adobe de su abuelo Sauleme, allá en Hatmasie, un pueblo de muy alta marginación que hace honor al significado de su vocablo “entre las nubes”, ubicado a 60 kilómetros de la cabecera municipal, a una altitud de 2 mil 120 metros.

Hoy cursa el segundo grado de primaria en la escuela Niños Héroes, en la comunidad Ranchito del Tanque, Valparaíso, en donde a través de dibujos ha aprendido a expresar el mundo que en la sierra aprendió, vivió y que frecuentemente disfruta en sueños.

¿QUIÉN ES SAULEME?
Sauleme, que traducido al español significa Rey David, es el segundo de tres hijos del matrimonio Carbajal Santiago. Su vestimenta refleja su condición social. Su padre, Juan Franco, se gana la vida con labores en el campo, mientras que su madre Soulyma, vende artesanía wixárika, elaborada por ella misma, en el mercado municipal de Valparaíso.

Su gusto por el dibujo inició cuando vivía en Hatmasie. Cierto día, la maestra de la escuela primaria Mematsi Cuajuayumarie (Niños pequeños) pidió al grupo que dibujara de forma individual algo que llamó la atención de lo que hayan vivido en la sierra.

Apoyado sobre la paleta del pupitre, Sauleme comenzó a realizar trazos con los lápices de colores sobre una hoja blanca; al final, fue reconocido por haber realizado el mejor dibujo de la clase, se trataba de un gallo que comía una lombriz.

Esta gratificante experiencia motivó al pequeño a participar en el Concurso de pintura infantil “El Niño y la Mar”, edición 2016, en donde, con acuarela, se dibujó a sí mismo mientras observaba a un pez que moría en agonía, en medio de un mar contaminado con basura y residuos tóxicos desechados por el hombre.

TRABAJAR DIFERENTE
Gema Mercado Sánchez, secretaria de Educación, felicitó a Sauleme por tener una imaginación despierta y, particularmente, por haber desarrollado la habilidad de plasmar en un dibujo lo que ve en su mente.

Hemos decidido trabajar diferente en esta administración porque queremos rescatar los talentos en las escuelas, porque queremos darle seguimiento a quien puede trascender y que sea ejemplo de motivación de las y los estudiantes, expuso.

Además de su reconocimiento, la Secretaria de Educación entregó al pequeño huichol una tableta electrónica, una bicicleta, y un paquete de libros. “Nepuyucatemawi neraneyguaxi” (me sentí muy feliz cuando gané), le externó el pequeño en su dialecto.

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