Teniendo como natalicio el mismo día que la celebración de la Virgen de Guadalupe, el mexicano Manuel Felguérez festejó sus 88 años de vida. Además, el artista plástico de Valparaíso, Zacatecas, sigue de plácemes el resto del mes de diciembre.

Hoy se estrena en salas el documental “El caos y el orden”, el cual es una radiografía a fondo del muralista abstracto y sus homólogos de la llamada “Generación de la Ruptura”, aquellos que se opusieron a la escuela tradicionalista de la pintura mexicana impuesta por los grandes personajes muralistas David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco, quienes denostaban a esta nueva generación de jóvenes artistas.

“En mi caso fue una suerte que a pesar de que estábamos contra el Gobierno, contra los pintores de nuestra generación anterior, contra el muralismo…

Estábamos contra todo y contra todos, y tampoco pretendíamos que nadie nos hiciera caso. Y a pesar de eso pasan los años y te van haciendo caso y no haces más que puro capricho, puro juego y de repente eres muy importante y no sabes ni siquiera el porqué”, comenta el octogenario en entrevista para Reporte Indigo.

La cinta, que fue producida y dirigida por el cineasta de origen español Miguel Ángel Tobías, se estrena con 12 copias y estará circulando en la Ciudad de México y Guadalajara, para posteriormente exhibirse en distintas salas del territorio nacional para mostrar a los mexicanos a Felguérez.

El hombre de hiero

De paso firme, apoyado con un bastón, con voz baja –tal vez apagada por el consumo de tabaco con pipa– de mirada fulgurante en un azul cristalino como Mar del Caribe, Manuel Felguérez saluda con mano firme y sonríe con toda su dentadura en orden.

Habrán quedado atrás sus años de juventud, pero el zacatecano guarda una lucidez impresionante, recordando pasajes precisos que él mismo se ha repetido tras años de anécdotas y entrevistas en las que gusta rememorar una de sus obras características: “El mural de hierro”, el cual fue ensamblado en el Cine Diana de la Ciudad de México.

“La respuesta en su momento fue magnífica, porque trabajaba yo con el grupo de teatro de Alejandro Jodorowsky, lo presentamos con un happening, en el que Alejandro era la estrella, creó un poema para eso y todo”, comparte Felguérez hablando de la inauguración que se llevó a cabo en 1962.

Al preguntarle si es que ésta ha sido la más ambiciosa de sus creaciones, con modestia, el pintor deja la duda en el aire. Esa instalación fue rescatada por el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM en 2014.

El espejo de Manuel

Del muro titulado “El espejo”, que se encuentra al interior del Planetario Alfa en Monterrey, Felguérez dice que esto se creó debido a que él se puso de moda entre la sociedad de opulencia regiomontana en la década de 1970.

“Cuando iba a Monterrey las primeras veces y visitaba las casas de los poderosos, los industriales, los ricos, todos sin excepción tenían una gran sala en su casa llena de animales disecados, de cabezas de elefante, cuerpos de rinoceronte… pasan como 10 años y ves que eso quien sabe a dónde lo mandan y empiezan a poner cuadros”, dice.

De éste triunfo para el arte, el cual Felguérez denomina que la sociedad regia fue conquistada, surge la invitación para hacer un mural en el Planetario.

“Primero por orden me encargaron ‘mira ¿quieres un muralito para ésta pared?’ no pues, sí quiero, entonces ya con la idea esa, de repente había toda la curva arquitectónica del envolvente y me dicen ‘¿quieres hacer un mural?’ Pues sí, ‘pues presenta un proyecto’, pues el mismo pero en espejo, grandote, así fue como nació”, comparte el escultor.

La obra fue inaugurada en 1978 al mismo tiempo de la apertura del museo, misma que permanece en pie hasta el día de hoy.

Vivir de la basura

La manera en cómo los jóvenes tienen apoyo para el arte actual es un beneficio con el que Felguérez no contó, ya que becas como la otorgada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) no existían cuando él empezaba su carrera como escultor.

“A nosotros nunca pensó nadie darnos un apoyo, uno se la jugaba más sin institución atrás y poco a poco el arte se ha ido institucionalizando”, comparte sin envidias y de manera positiva.

Otro trabajo recordado por Felguérez fue el que se le encomendó en el Deportivo Vallejo, realizado en 1964.

“No había dinero, había que crear un muro de 500 metros cuadrados cubriendo los vestidores y como era algo tan grande que no cueste pues fue con conchas de ostión y al final abulones”, explica.

Para recabar los moluscos, Felguérez tuvo que recorrer el mercado de “La Merced” y las ostionerías para recolectar de la basura las conchas que usaría en el mural.

“Fue muy emocionante, volvemos a lo mismo, sin recursos y tuvimos la inauguración con Alejandro Jodorowsky, quería bajar de un helicóptero, el helicóptero se nos cayó en la alberca dos horas antes de la inauguración, inauguramos con el grupo de teatro, con el ballet nacional, con cine contra el mural y 3 mil gentes”, agrega Felguérez.

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