Cerca de seis mil centroamericanos ingresaron a México aún sin permiso legal de las autoridades para transitar por el país.

Desde Ciudad Hidalgo, Chiapas, en la frontera con Guatemala, una primera caravana, de entre tres mil y cuatro mil personas, caminó 30 kilómetros durante ocho horas y llegó a la una de la tarde a Tapachula. Un segundo grupo de al menos dos mil migrantes, salió a las 16:30 horas. Hasta el cierre de esta edición no se tenía reporte de su arribo.

Autoridades federales informaron que otros tres mil centroamericanos se quedaron en la frontera, en espera de poder ingresar de manera legal a México. Mil 800 ya se regresaron a Honduras.

Pese a que los 6 mil migrantes que ya entraron, lo hicieron sin papeles, la Policía Federal no los detuvo y los escoltó.

El Instituto Nacional de Migración (INM) instó a los migrantes a acogerse a la figura de refugiados y dejarse asesorar por la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados y por el ACNUR, en un intento de impedir la caminata; sin embargo, los migrantes desconfiaron de las autoridades y en su temor de ser deportados decidieron avanzar. La Secretaría de Gobernación reportó ayer que el INM atendió mil 28 solicitudes de refugio en tres días.

Unicef exhortó a que se brinde protección y atención inmediata y prioritaria a los niños que viajan en la caravana.

Besi Jacqueline, graduada en Administración de Empresas, viaja con sus dos hijas, de 4 y 3 años, con la esperanza de encontrar trabajo, ya sea en Estados Unidos o México.

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