Familiares de personas desaparecidas en Zacatecas han recurrido a aprender principios de antropología forense para encontrar a los suyos.

Este fin de semana, la Cooperación Alemana en México (GIZ, por sus siglas en alemán) ofreció un taller en la capital del estado sobre técnicas de búsqueda e identificación de cuerpos.

El curso, primero en su tipo, forma parte de un programa extraordinario de la representación germana pues, aunque ésta se dedica principalmente a temas de sustentabilidad y medio ambiente, en este caso la estrategia va sobre el fortalecimiento del estado de Derecho en el país.

Daniela Padilla Gaytán, asesora de Investigaciones Forenses en GIZ, calificó de terrible el panorama a nivel nacional y en lo local, pues recordó que Zacatecas está a la cabeza en hallazgos de fosas clandestinas, además de acumular una gran cantidad de registros de desaparecidos.

Enfatizó que prevalece la negación del fenómeno, no sólo de parte de las autoridades. “Es de todos. Se entiende que los afectados, sobre todo los familiares, tienen mucho miedo. Hay mucho miedo, lo que genera una barrera, una resistencia que impide la denuncia y la exigencia de justicia”.

Sin embargo, la experta resaltó la importancia de atender el problema “cuando aún está vivo”, con la intervención de las víctimas indirectas, toda vez que comparó la situación con la que vivieron países de Latinoamérica, como Argentina y Chile.

Por ello, explicó, se busca difundir cómo son los procesos de identificación humana que deben llevar a cabo los investigadores, “para que los familiares de desaparecidos puedan exigir qué se debe hacer en cada uno de los casos y puedan trabajar de manera armoniosa”.

No obstante, la también egresada de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) reconoció que ellos no deberían realizar esta labor. Argumentó que el estado se encuentra rebasado por el problema y “no sabe qué hacer”.

Agregó que esto se complica con la carencia de investigadores, la falta de preparación y de apoyo, e incluso de insumos, recursos económicos y hasta problemas con el almacenaje de los restos humanos hallados.

“En México estamos sobresaturados de trabajo y no hay especialidades que estén dando respuesta a este tipo de necesidades o hay quienes no le entran, definitivamente, por el miedo. Hay un número determinado de antropólogos forenses en el país, pero cientos de miles de cajas con restos. Es demasiado trabajo”, subrayó.

La labor de los investigadores se complica, además, debido a deficiencias en los procesos de localización en campo, por falta de datos o destrucción del material con el que trabajan los antropólogos, lo que limita su intervención.

Padilla Gaytán señaló que sólo existan dos Unidades de Análisis de Contexto en la República, una en Jalisco y otra en Ciudad de México, cuando éstas son las encargadas de recabar mayor información sobre los desaparecidos y las búsquedas, lo que aumentaría los casos de éxito.

“En Zacatecas, ¿realmente están especializados en antropología forense? ¿Dónde se están poniendo todos esos restos que están sacando, bajo qué condiciones?”, cuestionó la arqueóloga y antropóloga.

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