De acuerdo con los datos recabados por ¿A dónde van los desaparecidos?, en el estado se tienen registros de hallazgos de entierros ilegales desde 2010 y desde entonces se multiplicaron, a la par del agravamiento de la crisis de inseguridad durante el sexenio de Miguel Alonso Reyes, según se comprueba en las cifras oficiales de incidencia delictiva durante este periodo.

El año en que más se localizaron cadáveres y restos humanos en estas condiciones fue en 2016, al cierre del gobierno alonsista y el inicio del de Alejandro Tello Cristerna, cuando fueron 31; por otra parte, el mayor número de cuerpos recuperados fue en 2015, también con 31.

Los municipios a la cabeza en estos hallazgos son Fresnillo, con 22 fosas y 24 cadáveres recuperados; le sigue Calera de Víctor Rosales, con 21 y nueve, respectivamente; luego Río Grande, con 14 y siete, en ese orden.

Pero ésos son sólo un botón de muestra. El problema se extiende a prácticamente toda la entidad: hay registros de Pánuco, Jerez de García Salinas, Guadalupe, Pinos, Valparaíso, Villa Hidalgo, Miguel Auza, Villa González Ortega, Villanueva, Vetagrande, Sombrerete, Zacatecas, Jalpa y Tepetongo.

También en Mazapil, Teúl de González Ortega, El Plateado de Joaquín Amaro, Saín Alto, Ojocaliente, General Enrique Estrada, Villa de Cos, Susticacán y Juan Aldama, todas estas demarcaciones reconocidas cada vez más por el aumento de la violencia en sus territorios, sin distingo entre zonas rurales y urbanas.

Los datos de la investigación colocan al estado en el sexto lugar nacional con mayor número de hallazgos de fosas clandestinas.

Al registrar 138 entierros del crimen localizados, Zacatecas se encuentra únicamente por debajo de Veracruz (332), Tamaulipas (280), Guerrero (216), Chihuahua (194) y Sinaloa (139).

Asimismo, destaca que la entidad supera en número a otras caracterizadas por un impacto de la delincuencia organizada que se calificó de grave, como Jalisco (137), Nuevo León (114), Sonora (86) y Michoacán (76).

De igual manera, con 81 cuerpos recuperados, el estado destaca en el decimoprimer sitio en la lista de más cadáveres localizados en este tipo de inhumaciones.

Y no se toman en cuenta las estadísticas de 2017, cuando en distintas demarcaciones y una tras otra se localizaron fosas de donde se extrajeron tantos cuerpos como para elevar la cifra de homicidios dolosos a su máximo histórico.

De esto dio cuenta el conteo del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y así fue reconocido por las autoridades locales.

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