Pese a que el delito de abigeato cobró fuerza en las últimas décadas, en lo que va del año sólo se logró condenar a una persona por cometer de este delito en Valparaíso, con cuatro años de prisión; la sentencia se consumó en mayo pasado.

Aunque las medidas implementadas por las autoridades para su contención son más severas, la aplicación de la justicia es tardía.

Fuentes de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) informaron que en 2018 se registraron 269 casos de abigeato en el estado, mientras que, de enero a abril de 2019, se tienen contabilizados 106.

Además, precisaron que este año se vincularon a proceso cinco carpetas por este delito, entre las que destaca el robo de 226 cabezas de ganado en El Salvador en 2017, que fueron valuadas en más de 2 millones de pesos.

De acuerdo con el Código Penal en el estado, el abigeato es un delito que, por su naturaleza patrimonial, se establece una sanción en razón del valor de lo robado.

La FGJE precisó que los municipios con mayor incidencia en este delito son Fresnillo, Villa de Cos, Pinos, Tlaltenango de Sánchez Román, Calera de Víctor Rosales, Ojocaliente, Valparaíso, Villanueva, Concepción del Oro y Zacatecas.

En tanto, Jorge Luis Guzmán Domínguez, presidente de la Asociación Ganadera Local de Fresnillo (ASLF), informó que en esta demarcación se registran alrededor de tres robos por mes; el último reporte ocurrió en San Juan de la Casimira.

Sin embargo, reconoció el compromiso de las corporaciones para resolver la comisión de este delito, pues los protocolos implementados al revisar la circulación de ganado permiten acreditar la propiedad.

El líder ganadero informó que regularmente se registran, al menos, tres reportes de robo al mes en Fresnillo, de los que sólo uno o dos llegan a la FGJE.

Esto, dijo, porque la gente no denuncia por creer que es muy difícil recuperar el ganado, “justo por eso es importante la denuncia”, pues tienen conocimiento de que sí existen algunas detenciones, “lo cual es algo bueno, porque existe una advertencia y la ley marca penas más severas”.

“El procedimiento para interponer la denuncia por la comisión de este delito se ha simplificado: sólo hay que acreditar la propiedad de los animales”, comentó.

Elementos de la FGJE precisaron que algunos de los obstáculos para la investigación son la falta de herraje o identificación confiable de los animales; además, es un delito que se realiza cuando no hay testigos y, lo más grave, la falta de denuncias.

Al respecto, fuentes de la Secretaría del Campo (Secampo) expusieron que un gran avance para contener este ilícito es el trabajo coordinado de esta dependencia con el Comité Estatal para el Fomento y Protección Pecuaria (Cefopp) y la FGJE, a través de la Policía Investigadora, quienes recorren permanentemente la entidad para detectar ganado robado.

Parte importante para lograrlo, dijo, es la capacitación constante de los elementos de seguridad sobre el tema, conocer no sólo el Código Penal, sino cómo interpretar las guías de tránsito, reconocer los aretes de identificación del ganado, entre otros.

Otro factor a favor es el endurecimiento de las penas ante la comisión de esta violación, aunque reconocieron que “es un delito que no puede erradicarse fácilmente, ya que es una práctica que se registra desde hace décadas, pero se está controlando”.

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