Hacienda de San Agustín del Vergel

De igual manera que la de San Mateo, y de las otras que se comentarán más adelante, la hacienda en cuestión fue fundada en los terrenos de los 200 sitios de ganado mayor de 1695. Su extensión alcanzó 26 sitios hacia mediados del siglo XVIII. Sin embargo, el año de 1724, fue fraccionada para dar nacimiento a la de Nuestra Señora de Lobatos.

Fue propiedad de Fernando de la Campa y Cos. Precisamente el año en que murió su primera esposa, María Rosalía Dozal Madriz, fue cuando se dividió. Pero por lo pleitos de herencias que establecieron las hijas de ambos culminó en la asignación de esta hacienda a María Ildefonsa en 1732. Por la década de los ochenta del siglo XVIII fue vendida a la familia de los condes Pérez Gálvez, manteniéndose en su propiedad hasta el año de 1858 cuando fue vendida a un hidrocálido de nombre Antonio Ramírez Montoya.

Este personaje casó con una hija de José María Miranda, dueño de la hacienda de San Antonio de la Sauceda, de nombre María del Refugio. Tras la muerte del esposo en 1882, se convirtió en la administradora de los bienes heredados a sus hijos Antonio G., Francisco y María Guadalupe. Hacia la década de los noventa del siglo XIX, casó María Guadalupe con Rogaciano Felguérez. Con la familia de este apellido se mantuvo hasta 1928 cuando se llevó a cabo la decidida política agrarista habiendo sido afectada la primera vez en los años de 1922-24, al haber estado comprendida en la zona de fraccionamiento que, según la ley agraria estatal de 1917 y la reformada de 1919, se había establecido desde 1917 en adelante.

De Rogaciano pasó a Manuel su hijo quien era casado con María Trinidad Barra –papás, a la vez de Manuel Felguérez el prolífico artista de la segunda mitad del siglo XX-. Sin perder la tradición por la adquisición de tierras, muerto Manuel Felguérez Ramírez, la viuda María Guadalupe realizó algunas compras de tierra en el municipio de Fresnillo, especialmente a la hacienda d Cabrales, entre las que estaban los ranchos de La Soledad y La Labor.

Hay que agregar que los Felguérez descendían de los antiguos compradores de la hacienda de Valparaíso. Desde el comienzo, se incorporaron a la élite política y económica. Rogaciano fue el primer hacendado convertido en presidente municipal pues el desempeñó el cargo desde 1884 hasta 1900, no obstando que en ese lapso renunció para dar cabida a varios personajes como Miguel Rivas e Hilario Medina-. Aprovechando la posición de poder como presidente municipal de Valparaíso, logró concentrar más tierra, pues si comparamos, hasta la primera mitad del siglo XIX la cantidad de tierras abarcaba la hacienda que eran 8 sitios de ganado mayor, luego le agregó las tierras de los ranchos del Sauz de Arriba y de Abajo. Al grado de que hacia el año de 1917, cuando se emplazó a los hacendados cercanos a la cabecera municipal, basados en la ley agraria de Valparaíso, para el fraccionamiento voluntario, la superficie de San Agustín alcanzaba más de12 mil hectáreas. Puede decirse que junto con las de San José de Llanetes y de San Antonio de Sauceda, fue una de las haciendas más pequeñas del municipio. Esta propiedad se conservó en manos de los Felguérez hasta después de 1930 cuando se masificó la reforma agraria impulsada por el gobierno cardenista.