Historia de Valparaíso

Según el cronista de la Santa Provincia de Xalisco, fray Antonio Tello, llega al Valle el 8 de diciembre de 1568 don Diego de Ibarra, el que iba conquistando grandes territorios como el de Santa Cruz, Trujillo y el que más tarde sería Valle de Valparaíso, y que, por andar en la conquista ya había perdido una de sus piernas pues fue atacado por un flechero zacateco. En ese gran mayorazgo, don Diego de Ibarra introduce la ganadería de ganado mayor y menor (bovino y caprinos). Al morir, queda como heredera su hija Mariana quien le da facultades a su hijo Hipólito de Velasco para vender la Hacienda del Valle de Valparaíso y de Trujillo al Capitán don Juan Dozal y Madríz siendo rematada como todos los sitios en la cantidad de 28 mil pesos.

A partir de 1850 se inicia el establecimiento en diferentes Haciendas: la de San Mateo, introductores del ganado de lidia con la Familia Llaguno, la de San Miguel con la familia del Hoyo, la de San Antonio de Sauceda con la familia Estenuo, la de Sauceda con la familia Miranda, la del Valle, la familia Felguérez, la de San Agustín la familia Felguérez, la de Purísima de Carrillo la familia Zamora, la del Astillero la familia Felguérez, la de san Juan Capistrano la familia Soto Robles y la de San Antonio de Padua la familia Soto Palacios. Y otras más pequeñas como el Chacuaco, Peña Blanca, Agua Fría.

Al inicio del siglo XX y para hablar con precisión, al grito de «Sufragio efectivo no relección» muchos peones de hacienda, se lanzaron a la Revolución, buscando un pedazo de tierra y contra el dictador más sanguinario que ha tenido México. El 11 de abril de 1911 llegaron los maderistas cometiendo una serie de pillajes que al llegar a la presidencia municipal y al no encontrar a nadie, derriban puertas y ventanas, dan libertad a los presos y para culminar su obra queman archivos y muebles.